LEYENDA DE LA CUEVA DE LAS GUIXAS (BRUJAS) DE VILLANUA

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Bajo el macizo de Collarada (2.884m.), en el municipio oscense de Villanua (Huesca), se encuentran las grutas de Las Güixas o «casa de las brujas». La gruta de las Güixas, es de grandes dimensiones formada por varias salas, en una de ellas hay una chimenea o agujero que ilumina la sala. Cuenta la leyenda que aquí, bajo esta «chimenea», las brujas hacían aquelarres e imploraban al demonio. Se supone que éste era un espacio donde encontraban las condiciones perfectas para realizar sus ritos y ver a través de la «chimenea», la luna y las estrellas, elementos imprescindibles en sus ceremonias. Pero las bruxas (brujas en aragonés) no fueron los únicos habitantes de esta cueva sino que, hace ya 10.000 años los hombres del Neolítico vivían en estas salas, las mismas que sirvieron de guarida y almacén a muchos hombres que lucharon durante las guerras Carlistas y en La Guerra Civil. La Cueva de las Brujas, se abre al lado de un dolmen, dato importante pues relaciona de alguna manera los ritos atribuidos a las brujas, con la antigua religión de los pueblos megalíticos, y en definitiva, relaciona el mundo de los vivos y el culto a los muertos. Las bruxas que se dirigían volando a sus lugares de reunión se encontraban en un punto concreto pasada la hora mágica de la medianoche. Allí todas juntas rendían culto al diablo, que se presentaba como buco (macho cabrío), como hombre oscuro montado en un buco o en un caballo negro, con perro, o en la figura humana con partes de animal, como patas de cabra, cuernos, orejas de carnero… Así, con todos estos datos y el espacio subterráneo de la Cueva de las Guixas de Villanúa, nos podemos imaginar las fantasmagóricas escenas que legendariamente han tenido lugar en esta famosa gruta.


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