La Montaña Escrita de Villastar

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EL MISTERIO DEL SANTUARIO CELTIBERO DE PEÑALBA


Si en algo coinciden todos los estudiosos de la montaña de Peñalba ( Villastar – Teruel ), es que  durante un largo tiempo fue un lugar sagrado. Cabré fue el primero en darse cuenta de que se encontraba en un lugar de culto en el que se veneraba a entidades divinas.

Aunque las primeras huellas que nos dejaron, en forma de texto, son del siglo I a. c, por influencia de la romanización, mucho antes de estas fechas visitarían los peregrinos el Santuario. ¿Desde cuándo?, no lo sabemos.

Algo en especial atraía a los habitantes de esos pueblos de la zona a peregrinar a la montaña. Pudiera ser su silueta, que no es la actual debido a la degradación antrópica que ha sufrido; tal vez su farallón rocoso, que adquiere este ese tono azafranado cuando los rayos del alba lo iluminan y que no le haría pasar desapercibido para los que lo observasen. Tampoco lo sabemos. Pero las huellas dejadas en él por los peregrinos, alcanzan hasta la baja Edad Media. ¿Y después?…apareció justo en frente de Peñalba, dirección oeste, el Santuario de La Fuensanta y posiblemente cambiaron el lugar y las costumbres. Aunque esto ya es elucubrar demasiado.

¿ Donde esta el Santuario Celtibero de Villastar ( Teruel )

Está situado en una muela grande y alargada, dominando la cuenca del río Turia y por el sur el acceso del estrecho de Villel, paso de la ruta desde el Mediterráneo al interior, siguiendo el curso del río.

Este santuario fue descubierto a principios del siglo XX por Juan Cabré y Contiene una importante información escrita que ha sido objeto de controversia entre diferentes lingüistas, no por la interpretación del lugar, sino por la interpretación de estos textos.


Los Grabados del Santuario de Peñalba en Villastar

El conjunto gráfico de Peñalba está grabado en un inmenso farallón que corona la muela, constituido por casi 3km de cantera de caliza clara (la que le da el nombre), rodeando la muela por el norte, este y sur.

Sobre el cortado rocoso se disponen diversos conjuntos de cazoletas y canalillos (de función probablemente ritual), grabados geométricos, figuras humanas y/o divinas y de animales, que aparecen aisladas o formando auténticas escenas.

Pero destaca un considerable número de inscripciones, todas ellas en alfabeto latino, el mismo que usamos hoy en día, aunque escribiendo textos en lenguas celtibérica, ibérica y latina. De ahí las divergencias entre los lingüistas, ya que apenas podemos entender la lengua ibérica y celtibérica.

Entre los textos en latín cabe destacar un pasaje de la“Eneida” de Virgilio y las dedicatorias de peregrinos.
Resaltan sobre todo los textos en lengua celtibérica, que aporta un máximo de 25 inscripciones – a expensas de nuevos hallazgos – , de las que 3 están perdidas tras haber sido arrancadas de la roca, 15 se encuentran en el museo de Barcelona, y el resto en la cantera de Peñalba ( Villastar )

De algunas de estas inscripciones no se ha podido realizar una lectura adecuada, debido al desgaste que a veces ha sufrido la roca. Hay que tener en cuenta que estas inscripciones se encuentran al aire libre, grabadas en la roca de la montaña.

La Montaña escrita y el Dios Lugh

En el saltuario celtibero de Villastar sobresale una inscripción mucho más extensa que el resto del lugar y que se ha interpretado como una dedicación al dios Lugus.

De ser así sería la dedicatoria más importante al dios Lugus del mundo hispánico prerromano. Tan sólo constituye dos grupos de líneas: – 4 en la parte superior y 3 debajo – . No obstante, es un hallazgo excepcional, ya que los celtíberos son un pueblo celta que por lo tanto, no escribe hasta fechas tardías y nos han dejado muy pocos textos sobre sus dioses.



En resumen, decir que este Santuario de convergencia de distintas culturas a lo largo de la historia, permanece ahí imperial y solemne, con sus maravillosas vistas del valle del Valle del Turia; además de ser un paraje espectacular, las inscripciones encontradas allí son de una importancia vital en la epigrafía de la lengua celtibera, puesto que son muy pocas las encontradas en santuarios rupestres y de esa magnitud. De ahí que fuera declarado Bien de Interés Cultural.

 Aún con todo lo expresado arriba, todavía en pleno siglo XXI sigue sufriendo agresiones. Esto es incomprensible ya que acceder a él supone un gran esfuerzo y todavía sigue yendo gente a realizar grafitis que puedan dañar los poquísimos restos que aún quedan. 


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